INSTITUCIONAL |
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B A R Ç A N 1 2 7 |
durante casi tres meses. En ese período vivieron todo tipo de peripecias y anécdotas. Por desgracia, del plantel de profesionales algunos no regresaron nunca a casa, como fue el caso de la máxima estrella de aquel equipo, Martí Vantolrà. Otros, como Balmanya o Escolà, sufrieron depuraciones en la primera posguerra y tardaron tiempo en volver a vestirse con los colores azulgrana en Les Corts.
Sin los quince mil dólares netos que reportó aquella gira, el futuro de la entidad habría quedado claramente comprometido y el régimen golpista, ganador final de la contienda, habría tenido mucho más fácil conseguir lo que anhelaba: la disolución de un ente al que rechazaba por catalanista, amante de los valores democráticos y herramienta de progreso, hasta el punto de tacharlo como guarida de separatistas en algunos papeles oficiales de los franquistas. En aquellos días, Lázaro Cárdenas delegó en su círculo de confianza y perseveró hasta conseguir que el Barça gozara de las garantías necesarias para acometer la aventura, convertido en embajador de la República jugando al fútbol en estadios del único país que brindó ayuda incondicional a la democracia en peligro. De hecho, México nunca reconoció la España de Franco durante el transcurso de la larga dictadura.
UNA REFERENCIA EN EL SPOTIFY CAMP NOU
En Guadalajara, pues, el Barça anunció que está dispuesto a cerrar como merece un capítulo decisivo de su trayectoria más que centenaria
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. En el futuro, el Estadi tendrá una referencia conmemorativa de la gira por México de 1937, aquella que dotó de recursos a la entidad, que facilitó el pago de las nóminas a los protagonistas del momento y garantizó la continuidad en la primera posguerra cuando el equipo estaba prácticamente desmantelado. La directiva que encabeza Joan Laporta y representada en Guadalajara por Elena Fort ha demostrado con esta iniciativa la sensibilidad necesaria para realizar un acto de absoluta justicia. México gozará de un justo reconocimiento instalado para siempre en el corazón del Estadi. Nunca es tarde cuando llega y aquella gira merece ser conocida y recordada por todas las personas que se definen como barcelonistas. Fue un ejemplo casi único, una aventura singular, una manera arriesgada de asegurar la continuidad cuando peor pintaba el panorama y el poder quería acabar con lo que ya era‘ Más que un Club’. |
Arriba, Rossend Calvet, el jefe de la expedición de 1937, aclamado en México. Junto a estas líneas, el técnico Patrick O’ Connell con los jugadores Martí Vantolrà y Ramón Zabalo. |