Pichi Alonso, el héroe del 16 de abril de 1986, celebra uno de los tres goles que firmó ante el equipo sueco en aquella inolvidable noche.
ché que el portero no salió. ¡ Fútbol directo!".
Finalmente, el 3-0 que enviaba el partido a la prórroga fue un cabezazo al segundo palo, a centro del Lobo Carrasco, mientras Alonso caía al suelo. El estadio estalló. Locura general. La remontada era un hecho.
LA NOCHE QUE EL BARCELONISMO NO HA OLVIDADO
“ Recuerdo aquella noche como una de esas que has soñado de niño, y que tienes la suerte de que se pueda hacer realidad”, explica Alonso. Más que el recuerdo personal, lo que impresiona al de Benicarló es el recuerdo de los demás:“ Aún hoy, hay gente que me para por la calle y me explica que aquel día estaba en el Camp Nou”.
Después de una prórroga sin goles y de una tanda de penaltis de infarto, el Barça selló el pase a la final de Sevilla. Una gesta que, desde entonces, se ha convertido en referencia inevitable cada vez que el Club necesita una remontada.“ Siempre que se tiene que remontar un resultado, ya sabes a quién se apela. Siempre aparece la noche del Göteborg”, dice con una sonrisa el protagonista de los hechos. sión que cambiaría una eliminatoria, una carrera y la memoria colectiva del barcelonismo.
UN TRIPLETE PARA LA HISTORIA
El 16 de abril de 1986, el partido empezó en el Camp Nou con un plan estratégico clarísimo: marcar pronto y volver a golpear antes del descanso. Y casi salió perfecto. El 1-0 llegó después de un pase profundo de Calderé a Pichi. " No sé cómo rematé, pero el balón entró entre las piernas del portero ", explica. El 2-0, que se había resistido, apareció poco después del cuarto de hora de la segunda parte, cuando el equipo empezaba a desfallecer. " Fue clave. Controlé un pase largo y aprove-
SI SE HUBIERA GANADO EN SEVILLA …
Después de la noche del Göteborg vino la dura y triste derrota en la final de la Copa de Europa de 1986, en el Sánchez Pizjuán de Sevilla, contra el Steaua de Bucarest.“ Habría podido cambiar mi vida. Habríamos sido los primeros de la historia del Barça en ser campeones de Europa”, reconoce Alonso. Y añade que, en un mundo menos globalizado y sin retransmisiones en directo, aquella semifinal contra el Göteborg no tuvo el eco que tendría hoy.“ Se emitió en diferido, al final del partido. Con las previas y los postpartidos de hoy, aquella hazaña habría llegado a mucha más gente”.
Aun así, Pichi Alonso ha quedado marcado por aquella actuación como pocos lo han estado nunca.“ Soy muy recordado en el Barça por eso. Hay muchos futbolistas que jugaron más temporadas que yo y no se les recuerda por ningún hecho concreto”. Y es que la remontada contra el Göteborg no es solo una página gloriosa del Barça, es un recuerdo compartido, un mito moderno, una de esas noches que solo se viven una vez … si tienes la suerte de estar allí.
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