EL EQUIPO DE HOCKEY PATINES VUELVE DE COÍMBRA HABIENDO JUGADO UNA NUEVA FINAL EUROPEA, OCHO AÑOS DESPUÉS. A PESAR DE LA DERROTA, SE HA PLANTADO UNA SEMILLA QUE MUY PRONTO DARÁ FRUTOS
CESC VILALTA FOTOS: © FC BARCELONA / VÍCTOR SALGADO
La 23.ª Copa de Europa de la historia de la sección de hockey patines tendrá que esperar. A pesar de la derrota en la final de Coímbra ante el Porto, el Barça de Ricard Ares volvió a Barcelona satisfecho del trabajo realizado. Y con razón: los azulgranas no levantaron el título, pero se ganaron el respeto del continente después de varias temporadas lejos de la cima.
La experiencia vivida en Coímbra, una localidad situada entre Oporto y Lisboa, enseñó a Ricard Ares y a sus jugadores que la unión del grupo les permite competir contra cualquier equipo europeo. El cartel de la final a ocho era durísimo, con cinco conjuntos portugueses: por un lado, el Barça, el Sporting CP, el Benfica y el Reus Deportiu; por el otro, el Porto, el Liceo, el Hockey Trissino y el OC Barcelos, vigente campeón.
Aunque todo el mundo era consciente de la proeza que había que lograr para llegar al título, la expedición azulgrana viajó con la mochila cargada de ilusión y de ganas de defender el escudo y el prestigio del Club. Y es que, con diferencia, el Barça es el equipo que más Copas de Europa de hockey ha conseguido en la historia de la competición, con un total de 22.
CAEN EL SPORTING Y EL BENFICA
El duelo de cuartos de final se preveía de máxima dificultad. Enfrente estaba el Sporting CP, campeón de la Supercopa, el Mundial de Clubes y la Copa Portuguesa. Y así fue. Pasados los 50 minutos, las defensas se impusieron y ni Sergi Fernández ni el exazulgrana Xano Edo permitieron que la bola cruzara la línea de gol. Se jugaron, pues, dos partes extra de cinco minutos para deshacer el empate; si no, decidirían los penaltis. Por suerte, en una acción magistral de Marc Grau, a dos minutos del final del tiempo extra, la bola se coló entre el poste y el portero del Sporting. Faltaban pocos segundos, tiempo suficiente para que el propio Marc Grau hiciera un segundo gol que enviaba al Barça a la semifinal.
El acceso a la final pasaba por tumbar al todopoderoso Benfica, entrenado por el exazulgrana Edu Castro y con cuatro exjugadores del Barça en sus filas: Pau Bargalló, Joao Rodrigues, Lucas Ordóñez y Nil Roca. El equipo con más presupuesto, confeccionado para contar con los mejores jugadores del mundo. Había que controlar todos los aspectos del juego, defender al máximo y aprovechar las ocasiones. Y eso es lo que hicieron los jugadores de Ricard Ares.
Ignacio Alabart marcó nada más empezar para demostrar que la victoria era posible. Enseguida, a los 20 segundos, empató Joao Rodrigues. Igualdad máxima pasados los primeros 25 minutos y, en la segunda mitad, demostración de carácter azulgrana y de efectividad. En 20 segundos de magia, primero Marc Grau y, acto seguido, Ferran Font establecieron el 1 a 3. Pero aún no estaba todo decidido. Volvería a recortar Joao Rodrigues, de penalti. Y cuando más falta hacía, Alabart no falló y convirtió una falta directa para situar el 2 a 4 en el marcador y alejar la opción del empate. Pau Bargalló puso emoción con el tercer gol de los portugueses a dos minutos del final. El Barça, sin embargo, resistió y accedió a una nueva final de la Champions ocho años después.
UNA SEMILLA PLANTADA
La final fue contra el FC Porto, un clásico del hockey europeo: la octava final contra el conjunto portugués. En las siete ediciones anteriores, el Barça había salido vencedor. No en esta ocasión. Los goles tempranos de Rafa Costa y Gonçalo Alves pesaron demasiado. Los intentos del Barça por remontar fueron insuficientes y el partido terminó con 3 a 1 en el marcador.
Lógica tristeza después de que se escapara un título, pero enorme alegría por volver a competir cara a cara contra los poderosos equipos portugueses. Los de Ricard Ares han plantado una semilla que debe dar frutos muy pronto. Los jugadores azulgranas han demostrado, al mundo y a sí mismos, que el Barça ha vuelto. El próximo objetivo es la OK Liga, una competición que no quieren dejar escapar para completar una temporada en la que, hasta ahora, ya han levantado la Supercopa.
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