FUNDACIÓN BARÇA
CONTRA EL
RACISMO, EN LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA
Coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el 21 de marzo, la Fundación FC Barcelona presentó su campaña contra el racismo en el deporte. Lo hizo en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona, en un acto que contó con la presencia del presidente del Club, Rafael Yuste, la directora general de la Fundación, Dra. Marta Segú, y el rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guàrdia.
El protagonista del acto fue el exjugador francés del FC Barcelona y reconocido activista contra la discriminación racial, Lilian Thuram, que mantuvo una charla con la periodista Laura Rosel. La Fundación Barça colabora desde hace años con la Fundación Educación contra el Racismo, creada por el excampeón del mundo francés durante su etapa en el club blaugrana. Thuram es una de las voces más autorizadas y respetadas en el mundo para denunciar la discriminación por razón del color de la piel. En sus charlas explica que el racismo tiene un origen histórico y estructural y no se limita a comportamientos aislados.
B A R Ç A N 1 2 9 bilidad de los deportistas, también de las organizaciones y de los clubes”, y reclama medidas contundentes aprovechando los recursos actuales:“ La tecnología de hoy es lo suficientemente avanzada como para reconocer quién es un idiota en un estadio”.
Eric García pone el acento en el ejemplo que se da a las nuevas generaciones:“ Entre todos debemos evitar que los niños pequeños que van a ver un partido reciban un mal ejemplo”. El defensa blaugrana es claro:“ No debería pasar, ni en el fútbol ni en ningún sitio”. Para él, cuando se produce un insulto racista, todo el equipo debe actuar:“ Quien recibe el insulto es quien más sufre, pero el resto del equipo debemos hacerlo visible y pararlo”. Y añade que la presión competitiva no lo justifica:“ Dentro del campo hay momentos tensos, pero nunca se debe llegar al insulto racista”.
NO SE PUEDE NORMALIZAR
La mirada del fútbol femenino también es contundente. Caroline Graham Hansen denuncia la normalización del odio en las gradas:“ No puedo creer cómo hay gente que va al Estadio y solo saca cosas malas de la boca”, advirtiendo que este comportamiento se transmite:
“ Los niños lo aprenden …”. Reconoce que, incluso en el campo, se pueden decir cosas para desestabilizar, pero siempre hay límites.
En la misma línea, Jules Kounde describe el doble impacto del insulto racista:“ Primero es un ataque a tu persona” y, después, la dificultad de denunciarlo sin sentirse cuestionado. El francés defiende que no todo el peso debe recaer en la víctima:“ Es necesario que los futbolistas de piel blanca ayuden a sus compañeros”, y alerta del peligro de la normalización:“ No se debe negociar con este tema”.
Marta Torrejón recuerda el papel social del fútbol:“ Los que somos protagonistas del mundo del fútbol tenemos un poder social muy grande y debemos aprovecharlo”. Gerard Martín, por su parte, señala el origen de muchos cánticos de odio:“ Provienen de gente que va al fútbol a desahogarse”, mientras que Esmee Brugts lamenta que sea un problema difícil de detener, pero celebra que se le dé atención y visibilidad.
El mensaje es claro: el racismo no es un problema individual, sino colectivo, y solo desde la denuncia, la solidaridad y la acción conjunta se podrá expulsar definitivamente de los estadios y del fútbol.