FUNDACIÓN FC BARCELONA
B A R Ç A N 1 3 1 que resume perfectamente el espíritu de la iniciativa y que invita a reflexionar sobre la posibilidad de seguir generando oportunidades más allá de la propia vida.
Aunque el testamento solidario es una herramienta habitual en muchas fundaciones y organizaciones del tercer sector, su implantación todavía es limitada y sigue siendo poco conocida. En el ámbito de las fundaciones vinculadas a clubes deportivos, esta práctica es aún menos frecuente. Por ello, la Fundación Barça se ha situado entre las pocas entidades relacionadas con el mundo del fútbol que impulsan activamente este tipo de compromiso solidario. Lo hace aprovechando uno de sus principales activos: el vínculo emocional que une al Club con su afición y los valores universales que representa.
Contrariamente a lo que a menudo se puede pensar, el Testamento Solidario no es una fórmula reservada a los grandes patrimonios. Cualquier persona puede decidir incluir a la Fundación Barça en su testamento, ya sea destinándole una pequeña parte de sus bienes, una cantidad determinada o, si así lo desea, la totalidad de su herencia. Se trata de un proceso sencillo, formalizado ante notario, que se puede modificar o revocar en cualquier momento y para el que la Fundación ofrece asesoramiento legal gratuito.
Detrás de este gesto hay una causa que acumula más de tres décadas de trayectoria. Desde hace más de 30 años, la Fundación Barça trabaja para mejorar la vida de niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad a través de programas educativos, de protección de la infancia, de salud, de inclusión social y de atención a personas refugiadas. Actualmente, sus proyectos llegan a más de 700.000 niños, niñas y jóvenes de todo el mundo.
El Testamento Solidario permite que esta labor siga creciendo de la mano de las personas que comparten los valores del Barça. Es una manera de convertir el compromiso, la solidaridad y la esperanza en un legado duradero. En definitiva, una oportunidad para que los valores que inspiran a millones de culés sigan cambiando vidas mucho después de haber sido transmitidos. Porque hay historias que no terminan cuando se apaga una vida, sino que continúan escribiéndose en la de muchas otras personas.