BALONMANO
SERGEY HERNÁNDEZ, PREPARADO PARA EL RETO
EL PORTERO CUMPLE EL SUEÑO DE JUGAR EN EL BARÇA SIN MIEDO A TENER QUE OCUPAR EL LUGAR QUE DEJA LIBRE EMIL NIELSEN
MIQUEL MUÑOZ / ALBERT FIBLA FOTOS: © FC BARCELONA / JOAN VIDAL
B A R Ç A N 1 3 1
C uando Sergey Hernández pisó por primera vez el Palau Blaugrana como jugador del Barça tuvo la sensación de haber cerrado un círculo. El mismo escenario que años atrás le había visto debutar como profesional con la camiseta del Anaitasuna se ha convertido ahora en su nueva casa. Aquel chico que observaba con admiración a los grandes equipos europeos sobre la pista del Palau es hoy uno de los porteros más prestigiosos del balonmano continental y una de las incorporaciones más destacadas del vigente campeón de Europa.
La suya es una historia marcada por la superación, el trabajo y las oportunidades aprovechadas. Nacido en Kropotkin, en la región rusa de Krasnodar, el 17 de junio de 1995, llegó a Pamplona con solo tres años y medio después de ser adoptado por José Luis Hernández y Gregoria Ferrer, dos figuras destacadas del atletismo navarro. El deporte formó parte de su entorno desde la infancia, también gracias a la influencia de su padre, que trabajó como preparador físico del Kolding IF danés.
Aquel niño que creció entre Navarra y Dinamarca encontró pronto su camino en el balonmano. Sin atajos ni saltos hacia adelante, construyó una carrera sólida basada en el esfuerzo y la constancia. Primero en el Helvetia Anaitasuna, después en el Ciudad de Logroño, más tarde en el Benfica y, finalmente, en el Magdeburg, uno de los grandes referentes de la Bundesliga. En cada etapa fue ampliando su repertorio y su experiencia hasta convertirse en una pieza determinante de los equipos que defendió.
A pesar de los éxitos acumulados, hay un recuerdo que sigue especialmente vivo en su memoria: el de su debut en el Palau Blaugrana.“ Todavía recuerdo el primer gol que me marcaron. ¡ Casi me vuela la cabeza! Fue Kopljar, un lateral croata muy grande. Tengo una foto mía de aquel día vestido con la camiseta del Anaitasuna. Entonces soñaba con vestir la camiseta del Barça en el Palau.”