Y aquel sueño se ha hecho realidad. Diez años después de su estreno, la llamada del Barça llegó para ofrecerle un contrato hasta el 30 de junio de 2029.“ Es un privilegio defender este escudo. Es el sueño de cualquier jugador de balonmano del mundo. Cuando eres pequeño y ves partidos de la Champions, piensas que llegar al Barça es lo máximo que te puede ofrecer este deporte. Para mí es un sueño hecho realidad. Ahora espero corresponder a la confianza y al cariño que he recibido como se merecen”, asegura.
EN EL PUNTO MÁS ALTO
Sergey Hernández llega a Barcelona en el mejor momento de su carrera. Su palmarés avala una trayectoria de élite: ha conquistado la EHF Champions League, la Bundesliga, la Copa de Alemania, el Mundial de Clubes y la EHF European League. Con la selección española, además, ha conseguido una medalla de bronce en un Campeonato del Mundo y una medalla de plata en un Europeo.
Especialmente significativa fue su etapa en el Magdeburg, el club en el que acabó de consolidarse entre los mejores porteros del continente. La relación creada con la afición alemana dejó una profunda huella.“ La despedida que recibí de la afición del Magdeburg fue muy especial. Es un recuerdo que no olvidaré nunca”, explica.
Ahora asume un reto mayúsculo: ocupar la plaza que deja Emil Nielsen, una de las figuras más determinantes de la portería azulgrana de los últimos años. Lejos de verlo como una carga, Hernández afronta el reto con naturalidad y confianza. Las tres temporadas en el Magdeburg le han convencido de que está preparado para competir al máximo nivel en cualquier escenario.“ No siento presión por venir detrás de Nielsen. Vengo de jugar en la Bundesliga y en la Champions. Sé lo que valgo y el nivel que he dado estos últimos tres años. Con la defensa que hacemos y nuestro estilo de juego creo que me podré beneficiar mucho para ayudar al equipo a alcanzar los objetivos. Intentaré mejorar aún más los registros de la etapa anterior. Sé que es difícil, pero creo que es posible.”
ADAPTACIÓN INMEDIATA
Uno de los aspectos que más han sorprendido al portero en sus primeros meses como azulgrana es la rapidez con la que se ha integrado en el vestuario. Buena parte de sus compañeros forman parte de su entorno habitual en la selección española, y los numerosos enfrentamientos vividos durante sus años en Alemania también han facilitado una adaptación casi inmediata.
Además, en este proceso, la figura de Carlos Ortega ha sido clave. El técnico azulgrana le está ayudando a asimilar los matices de un modelo de juego muy específico.“ Con Carlos me siento muy cómodo. Me está explicando aspectos del sistema porque en mi equipo anterior jugábamos de una manera diferente”, comenta.
Su integración, sin embargo, va más allá de la pista. Sergey Hernández es consciente de que formar parte del FC Barcelona implica también entender y respetar la cultura del país que lo acoge. Por eso se ha marcado un objetivo muy concreto: aprender catalán.“ Lo mínimo que puedo hacer es introducirme en la cultura catalana. Hay muchos compañeros que hablan catalán y me gustaría aprenderlo para integrarme aún mejor con ellos”, explica.
Sus palabras reflejan una manera de entender el deporte y el Club que encaja plenamente con los valores del FC Barcelona: humildad, esfuerzo, respeto y voluntad de integración. Después de un largo camino lleno de sacrificios, experiencias y títulos, Sergey Hernández ya no imagina cómo sería defender la portería azulgrana en el Palau. Ahora lo hace realidad cada día.
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