Barça 127 Enero - Febrero de | Page 26

PRIMER EQUIPO

JOAN GARCIA

EL PASO QUE HABÍA QUE DAR

ÀLEX DELMÀS FOTOS: © FC BARCELONA / MARC GRAUPERA
B A R Ç A N 1 2 7

" T engo ganas de empezar mañana mismo”. Estas fueron las primeras palabras de Joan Garcia cuando fichó por el FC Barcelona. Poco más de cuatro meses después, el de Sallent ha demostrado qué tipo de portero es y, sobre todo, qué portero puede llegar a ser. Con su llegada, la portería del Barça da un salto de calidad para muchos años. Porque Joan Garcia responde al prototipo de portero que necesita el fútbol moderno.

“ Era un paso que debía dar”, decía también. Como el Barça, que tenía que incorporar un portero de su nivel para garantizar el futuro. Los destinos de Joan Garcia y del FC Barcelona estaban escritos: los mejores siempre se encuentran. El guardameta del Bages representa modernidad, competitividad, autoridad y seguridad. Es un portero que marca diferencias.
CORPULENCIA Y AGILIDAD
La primera característica que hay que destacar es que combina dos aspectos esenciales en un portero: gran capacidad bajo palos y corpulencia para el juego aéreo. Sus 191 centímetros son una ventaja para cubrir espacios y dominar los balones altos, pero no le restan agilidad en las respuestas bajo palos. Como ya ha demostrado en estos primeros meses de competición, estas dos cualidades le convierten en un portero completísimo, muy difícil de superar en cualquier acción: remates dentro del área, tiros lejanos o centros cerrados. Un perfil muy poco habitual.
LLEGA A ÁNGULOS IMPOSIBLES
Gracias a su envergadura y agilidad, llega a los rincones más alejados de la portería con una maniobra mínima. En los 15 partidos que disputó hasta final de 2025, su estadística de goles evitados era de 3,28. Además, se ha adaptado perfectamente al rol que debe asumir el portero de un equipo dominante: interviene pocas veces, pero siempre de manera decisiva.
UNO CONTRA UNO Y REDUCCIÓN DE ESPACIOS
Es excelente en las salidas para resolver los cara a cara. No duda en abandonar el área pequeña cuando un rival se encamina solo hacia la portería y, gracias a su rapidez, reduce los espacios con mucha celeridad. Cuando se enfrenta al rematador, adopta una postura óptima para cubrir el máximo espacio posible: manos bajas, pie lateral y cuerpo amplio cuando la perspectiva es frontal. Obliga al delantero a ser muy rá-